Crónica Madrid.

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Agentes acusados de tiroteo fatal en casa de Vallecas enfrentan posible condena de 30 meses.

Agentes acusados de tiroteo fatal en casa de Vallecas enfrentan posible condena de 30 meses.

La Fiscalía de Madrid ha presentado una solicitud de dos años y seis meses de prisión para tres agentes de la Policía Nacional, acusados por la muerte de K. P. A, un joven que recibió seis impactos de bala en noviembre de 2021 luego de intentar agredirlos repetidamente con un cuchillo.

El juicio dará inicio este viernes en la Audiencia Provincial de Madrid, con un tribunal de jurado. El representante del Ministerio Público les está imputando un delito de homicidio, con la alegación de legítima defensa como eximente incompleta de la responsabilidad criminal.

Los abogados de los policías argumentan que el uso de sus armas reglamentarias para repeler el ataque que sufrieron por parte del joven se ajustó a "las normas y reglas establecidas".

Según la acusación, alrededor de las 21:00 horas del 6 de noviembre de 2021, los tres agentes acudieron a un domicilio en Madrid tras la llamada de auxilio de dos personas que resultaron ser la madre y el hermano de K. P. A. Indicaron que este joven estaba "muy nervioso" y los había amenazado con un cuchillo.

Al llegar al lugar, los agentes entraron con las llaves proporcionadas por los familiares, momento en el que K. P. A. se abalanzó hacia ellos con un cuchillo en la mano, sin mediar palabra.

La Fiscalía sostiene que el joven atacó repetidamente a los policías, apuntando el cuchillo a zonas vitales de los agentes, particularmente a la cabeza de estos, que no estaba protegida con un escudo. Los agentes se vieron obligados a retroceder ante las embestidas que ponían en peligro sus vidas.

En el rellano de la vivienda, los acusados tuvieron un forcejeo con K. P. A., quien continuaba tratando de agredirlos con el cuchillo sin cesar.

Debido al riesgo evidente para sus vidas, los policías, con el objetivo de proteger su integridad, utilizaron sus armas de fuego reglamentarias. A pesar de los disparos realizados por un agente inicialmente, que no detuvieron la violencia, los otros dos agentes también dispararon.

A pesar de los impactos de bala recibidos, K. P. A. aún sostenía el cuchillo en sus manos. En ese momento, otro agente se acercó y golpeó al joven en un intento por desarmarlo.

El joven falleció el mismo día debido a un shock hipovolémico causado por hemorragia intensa en la cavidad abdominal, provocada por los disparos de los agentes. K. P. A. había consumido MDMA ese día, lo que pudo haber aumentado su agresividad, sumado a posibles efectos psicóticos que incluyen alucinaciones.