El juicio por la M-30 enfrenta discrepancias técnicas sobre la velocidad de los vehículos
El proceso judicial por el accidente mortal en la M-30 en julio de 2021 ha revelado un enfrentamiento entre peritos sobre la fiabilidad de las mediciones de velocidad basadas en cámaras de seguridad. Los peritos de la Policía Municipal defienden la precisión del software PC Crash y las reconstrucciones realizadas, que sitúan las velocidades en hasta 176 km/h en una zona limitada a 70 km/h. Por su parte, los peritos de la defensa cuestionan la validez de estas mediciones, señalando que las cámaras no son dispositivos homologados para medir velocidades y que diversos factores, como la perspectiva y la huella de rozamiento, no fueron considerados. El caso no solo pone en jaque la evidencia técnica, sino que también refleja las tensiones en la gestión judicial de accidentes en Madrid. La controversia tiene implicaciones en la percepción de la justicia y la fiabilidad de las pruebas tecnológicas en casos viales. En un contexto político, este tipo de incidentes alimenta debates sobre la seguridad vial, la regulación de las cámaras y la gestión de la movilidad urbana en Madrid. La resolución del juicio podría marcar un precedente en la valoración de las reconstrucciones técnicas en procesos judiciales relacionados con accidentes de tráfico en la ciudad y la comunidad. La situación evidencia la necesidad de protocolos claros y homologados para la utilización de cámaras y software en la investigación de accidentes, así como un debate más amplio sobre las políticas de seguridad urbana.