La trashumancia en Madrid: más de 1.250 ovejas recorren las calles en una tradición reivindicada
Más de 1.250 ovejas recorren Madrid en la Fiesta de la Trashumancia, una tradición que preserva patrimonio y promueve la sostenibilidad rural.
Este domingo, Madrid acoge la llegada de un rebaño de más de 1.250 ovejas y 160 cabras, recorriendo el centro urbano en la Fiesta de la Trashumancia. La iniciativa, que data de 1994, busca preservar las vías pecuarias y destacar la importancia histórica del pastoreo en la región. La ruta, que inicia en la Casa de Campo y pasa por lugares emblemáticos como la Cuesta de la Vega y la Plaza Mayor, refleja el legado de una práctica ancestral que aún mantiene su relevancia cultural y ecológica.
El contexto político de esta celebración está ligado a la protección de los caminos rurales y a la recuperación del patrimonio inmaterial. La Comunidad de Madrid declaró en 2023 la trashumancia como Bien de Interés Cultural, en un esfuerzo por frenar la pérdida de conocimientos tradicionales y relevar la importancia del mundo rural en un escenario cada vez más urbanizado. La regulación de estas actividades, enmarcada en la ley de vías pecuarias, busca equilibrar el desarrollo urbano con la conservación de un patrimonio en riesgo.
La presencia del ganado en las calles madrileñas también tiene implicaciones políticas, relacionadas con la defensa del medio rural y la lucha contra la despoblación. La actividad genera conciencia sobre el papel de la ganadería extensiva en la biodiversidad, el control de incendios y la sostenibilidad ambiental. Sin embargo, enfrenta retos como la falta de relevo generacional y la escasa mano de obra, aspectos que los responsables políticos consideran prioritarios para garantizar la continuidad de esta práctica.
Desde una perspectiva futura, la celebración refuerza la necesidad de políticas integradas que promuevan el desarrollo rural y la protección del patrimonio cultural y natural. La incorporación de actividades educativas y de sensibilización, como las que se desarrollan en la Casa de Campo, busca involucrar a la ciudadanía y consolidar la trashumancia como un elemento vivo de la identidad madrileña. La iniciativa también se enmarca en el año internacional de los Pastizales y Pastores, promovido por Naciones Unidas, que busca visibilizar estos saberes tradicionales a nivel global.
El retorno de los rebaños a las calles de Madrid, además, reafirma el valor de una actividad que trasciende lo meramente cultural y se convierte en un símbolo de sostenibilidad y memoria histórica. La historia de las vías pecuarias, que aún conserva señalización y mojones en la ciudad, recuerda la importancia de mantener vivas las técnicas y conocimientos ancestrales para un futuro más respetuoso con el medio ambiente.