Madrid responde masivamente a la llamada de donación de sangre tras el accidente de Urda
Madrileños responden masivamente a la llamada de donación de sangre tras el accidente ferroviario de Urda (Toledo), según datos de hospitales y Cruz Roja.
Los madrileños han acudido en masa a donar sangre tras el accidente ferroviario registrado este miércoles en Urda (Toledo). La Comunidad de Madrid ha pedido a parte de la población que espere al jueves y a los días siguientes, cuando la necesidad seguirá siendo la misma.
El Centro de Transfusión había lanzado una llamada urgente para los grupos 0+, 0-, A+, A- y B-. La respuesta se ha concentrado en los 32 puntos fijos habilitados en hospitales, en el Centro de Transfusión de Valdebernardo y en las unidades móviles de Cruz Roja. Algunos de estos puntos permanecen abiertos hasta las 19:00 y otros hasta las 21:00.
El accidente es el segundo más grave de la historia reciente de España, solo por detrás del ocurrido en Angrois. Esa dimensión explica la rápida movilización social y la presión sobre los servicios sanitarios. El accidente ha puesto de manifiesto la capacidad de respuesta de la red transfusional madrileña.
Los datos hospitalarios reflejan el incremento de la afluencia. En el Hospital Gregorio Marañón se habían registrado 120 donaciones a las 15:00 horas, frente a las 15 que suelen producirse a esa hora en un día normal. En el Hospital 12 de Octubre se contabilizaron más de 86 donaciones, con colas que llegaban a mitad del vestíbulo. También el Hospital de La Paz recibió una afluencia notable.
Responsables de Cruz Roja han advertido de que el repunte es puntual. Según han señalado, la sangre se utiliza en numerosos tratamientos y trasplantes, y las escaseces son recurrentes fuera de las crisis. Por ello, reclaman que la solidaridad mostrada tras la tragedia se mantenga de forma regular para garantizar reservas suficientes en toda España.
La experiencia de estos días deja una enseñanza para la gestión sanitaria: la combinación de llamamientos institucionales, difusión en redes sociales y dispositivos móviles permite responder con rapidez a una emergencia. La cuestión que queda abierta es si esa movilización puede convertirse en una donación constante y planificada, más allá de los picos provocados por las tragedias.