Crónica Madrid.

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Madrid preserva la historia de España: El labor de los custodios del Archivo Histórico Nacional.

Madrid preserva la historia de España: El labor de los custodios del Archivo Histórico Nacional.

En la capital española, el Archivo Histórico Nacional (AHN) se erige como un baluarte del patrimonio documental europeo, con 45 kilómetros de estanterías que albergan más de mil años de historia. Desde su fundación, este archivo ha tenido como misión preservar una rica colección que se extiende desde el año 687 hasta nuestros días, guiado por un dedicado equipo de archiveros y restauradores.

Juan Ramón Romero Fernández-Pacheco, director del AHN, se refiere a su colección como un "océano de la memoria", explicando que la labor de quienes allí trabajan no es sencilla, ya que implica buscar, catalogar y, sobre todo, facilitar el acceso a estos importantes documentos. Este mar de tinta incluye desde antiguos pergaminos hasta registros contemporáneos generados en la era digital.

Los archivos contienen cerca de 200.000 pergaminos, así como planos, códices, correspondencias oficiales, y otros documentos que reflejan la evolución de la sociedad a lo largo de los siglos. El personal del AHN destaca la diversidad de su archivo, que abarca no solo la historia española, sino también la global a través de sus fondos de instituciones ya desaparecidas.

Desde su apertura en 1866, el AHN ha recorrido tres sedes, iniciando su andadura en un tiempo donde las desamortizaciones del siglo XIX generaron un abrumador volumen de documentación. Su primera ubicación en la calle León fue rápidamente superada, llevando al archivo a mudarse a un nuevo edificio diseñado para albergar el creciente caudal de historias y documentos rescatados de monasterios y órdenes religiosas.

Instalado desde 1953 en su actual sede del CSIC, el AHN alberga no solo documentación estatal sino también archivos privados y eclesiásticos que abarcan desde la Edad Media en adelante. Muchos de estos fondos han sido adquiridos mediante donaciones o depósitos, reflejando la rica herencia cultural del país.

A diferencia de otras instituciones, el AHN se creó con el fin de preservar la memoria de instituciones que ya no existen, asegurando que estos tesoros sean accesibles para investigadores y el público en general. Este compromiso no ha flaqueado en sus 160 años de existencia.

Documentos que parecían olvidados a menudo resurgen en el AHN, como el caso de información sobre mujeres históricas que fueron pasadas por alto en su momento. El descubrimiento de que María Isidra Quintana de Guzmán obtuvo el grado de doctora en el siglo XVIII, mucho antes de que las mujeres tuvieran acceso a la universidad, ha cobrado nueva relevancia en tiempos recientes.

Durante la visita de los reporteros a las instalaciones, el personal del archivo mostró una serie de documentos de valor incalculable, incluyendo la licencia de impresión del "Quijote", solicitada por Miguel de Cervantes. Este invaluable expediente, que estuvo archivado durante décadas, destaca la labor meticulosa de los archiveros que, con paciencia y dedicación, han estado catalogando y rescatando tales tesoros del olvido.

Otra joya hallada fue el manuscrito de la dimisión de Azaña, que se creía perdido hasta hace poco. Este documento, que simboliza un cambio crítico en la historia española, fue recuperado gracias al exhaustivo trabajo de clasificación y organización que caracteriza al archivo.

Los responsables del AHN enfatizan que su labor es tanto técnica como humanística, exigiendo un vasto conocimiento en áreas como historia del derecho, paleografía y diplomática. Su enfoque no se centra únicamente en la conservación de documentos, sino en hacer accesibles y comprensibles las narrativas que en ellos se encuentran.

Cuando los archiveros se topan con algo extraordinario, su deber es claro: documentar, conservar y guiar a los investigadores, dejando que estos últimos se lleven el mérito del descubrimiento. El acceso a la información está garantizado para cualquiera que posea un documento de identidad, y muchos utilizan el Portal de Archivos Españoles desde la comodidad de su hogar.

Aunque reconocen que su labor es a menudo poco conocida, los archiveros mantienen firme su compromiso con la memoria colectiva, poniendo al servicio de la sociedad un patrimonio que consideran de todos. Así, continúan trabajando bajo el lema 'sic pos non movis', dedicados a abrir, conservar y orientar en la vasta historia que atesoran.