Madrid pide cancelar el Consejo Interterritorial por falta de seriedad en convocatorias
Madrid solicita cancelar el Consejo Interterritorial por falta de seriedad en convocatorias, reflejando tensiones políticas en la gestión sanitaria.
La Comunidad de Madrid ha solicitado formalmente la desconvocatoria del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) previsto para este jueves. La Consejera de Sanidad, Fátima Matute, argumenta que la organización de estas reuniones ha deteriorado su funcionamiento y la institucionalidad, debido a cambios frecuentes en el orden del día y fechas sin suficiente margen de preparación.
El órgano, que reúne al Ministerio de Sanidad y las Comunidades Autónomas, tiene como único punto del orden del día un proyecto de real decreto sobre información previa al consentimiento en interrupciones voluntarias del embarazo, además del comité clínico correspondiente. La Comunidad de Madrid advierte que no asistirá si finalmente se mantiene la convocatoria en estas condiciones.
Este conflicto refleja tensiones políticas y administrativas en torno a la gestión del sistema sanitario, en un contexto donde las relaciones entre las distintas comunidades y el Ministerio están marcadas por diferencias en prioridades y enfoques. La ministra Mónica García ha sido informada de esta posición mediante una carta oficial, que también denuncia la falta de respeto institucional en la organización de estas reuniones.
El deterioro en la coordinación del CISNS se suma a un escenario de creciente tensión política en el ámbito sanitario, donde las decisiones de gestión y las convocatorias se ven influenciadas por intereses y agendas legislativas. La Comunidad de Madrid busca poner en evidencia la falta de seriedad y urgencia en estos encuentros, que en su opinión, se han convertido en instrumentos de calendario político más que en foros de diálogo técnico.
Este episodio puede tener repercusiones en la toma de decisiones futuras y en la relación entre las comunidades autónomas y el Estado. La actitud de Madrid refleja una postura de rechazo a prácticas que consideran poco transparentes o poco respetuosas, en un momento en que la coordinación en sanidad resulta clave para afrontar desafíos como la atención primaria o la gestión de crisis sanitarias.
En el contexto político actual, donde las competencias en sanidad están en disputa y se buscan reconfigurar los modelos de gestión, la postura madrileña podría marcar un precedente. La expectativa es que estas tensiones se canalicen en vías de diálogo que refuercen la cooperación institucional, en un escenario de creciente polarización en la política sanitaria nacional.