La mortalidad por calor en Madrid se mantiene por debajo de 2022 pese a récords térmicos
La Comunidad de Madrid ha registrado más de 260 muertes vinculadas a las altas temperaturas desde mayo, cifra significativamente inferior a las 590 del año pasado, a pesar de las temperaturas récord del verano. La diferencia se ha producido en un contexto de olas de calor extremas, que en 2026 han tenido menor impacto en la mortalidad que en años anteriores.
Este descenso en las muertes relacionadas con el calor responde a múltiples factores, entre ellos, mejoras en las alertas sanitarias, mayor concienciación y respuesta rápida, además de las condiciones climáticas específicas de este verano. La primera mitad de 2026 ha sido la más calurosa desde 1961, con temperaturas medias que superan los registros históricos y que elevan el riesgo sanitario.
Desde una perspectiva política, estos datos reflejan la importancia de la planificación en salud pública y la necesidad de mantener e incrementar las políticas de protección frente a las olas de calor. La gestión de emergencias climáticas y la inversión en infraestructuras adaptadas son temas en la agenda de las administraciones, en un contexto de cambio climático que exige acciones sostenidas.
La tendencia a la baja en las muertes por calor puede interpretarse como un indicio de la efectividad de las políticas públicas y la coordinación entre niveles de gobierno. Sin embargo, también alerta sobre la vulnerabilidad aún existente en los colectivos más sensibles, como mayores de 65 años, que concentraron la mayoría de las víctimas.
Mirando hacia el futuro, el incremento esperado de temperaturas y la persistencia de olas de calor extremas hacen imprescindible fortalecer las estrategias de adaptación. La comunidad científica advierte que sin acciones contundentes, las cifras de mortalidad podrían aumentar en los próximos años, haciendo necesaria una respuesta coordinada y sostenida.