La Justicia cierra la causa contra el Madrid por ruidos en conciertos en el Bernabéu
La Audiencia Provincial de Madrid ha archivado la causa que investigaba al Real Madrid por los ruidos generados durante los conciertos celebrados en su estadio Santiago Bernabéu en 2024. La resolución confirma que el club no tuvo responsabilidad en el control del volumen ni en la organización técnica de los eventos musicales. La decisión se basa en que las promotoras de los conciertos eran responsables de cumplir la normativa acústica y que el club solo cedió el recinto mediante alquiler.
El origen del litigio se remonta a una querella presentada por vecinos y la Asociación Vecinal de Perjudicados por el Bernabéu, quienes denunciaban incumplimientos en los límites de ruido y la falta de medidas de insonorización. La controversia también incluía acusaciones sobre la permisividad del Ayuntamiento y la falta de estudios previos para gestionar los niveles sonoros en eventos masivos en el estadio, remodelado recientemente.
Desde el punto de vista legal, la Audiencia considera que la responsabilidad por los niveles de ruido corresponde a las empresas promotoras, no al club, que actuó solo como arrendatario. Además, subraya que el Derecho Penal solo se aplica a ataques graves al medio ambiente, y que en este caso las infracciones administrativas previas son suficientes para sancionar a las promotoras.
El fallo tiene implicaciones importantes para futuras gestiones de eventos en recintos deportivos. Obliga a clarificar las responsabilidades en la organización y gestión acústica, limitando la posible imputación penal en casos similares. También señala la necesidad de que las administraciones públicas refuercen el control y la supervisión en la planificación de conciertos y actividades públicas en infraestructuras deportivas.
De cara al futuro, el club y las autoridades deberán definir con mayor precisión las obligaciones en la celebración de eventos de gran afluencia. La resolución puede marcar un precedente en la gestión de conciertos en estadios, reforzando la responsabilidad de los promotores y limitando la exposición de los clubes a posibles reclamaciones judiciales por ruidos excesivos.