Crónica Madrid.

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La Comunidad critica la ignorancia de Urtasun sobre el Círculo de Bellas Artes y defiende la continuidad del financiamiento.

La Comunidad critica la ignorancia de Urtasun sobre el Círculo de Bellas Artes y defiende la continuidad del financiamiento.

En un reciente comunicado, el consejero de Presidencia, Justicia y Administración Local de la Comunidad de Madrid, Miguel Ángel García Martín, se ha manifestado enérgicamente ante las afirmaciones del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, quien ha criticado la actual gestión financiera del Círculo de Bellas Artes. García Martín ha subrayado la falta de información del ministro sobre la realidad de la financiación cultural en la comunidad.

El consejero explicó que la Comunidad de Madrid ha reestructurado su enfoque hacia la financiación de diversas instituciones culturales, incluido el Círculo de Bellas Artes, resaltando que esta modificación no implica una reducción de los fondos, sino un cambio en la metodología de apoyo. “Estamos comprometidos con financiar proyectos y no simplemente mantener un presupuesto fijo para ciertas instituciones”, comentó García Martín en una rueda de prensa tras la reunión del Consejo de Gobierno.

Esta declaración llega tras las críticas de Urtasun, quien acusó a la administración madrileña de censurar al Círculo de Bellas Artes al indicar que su financiación había sido drásticamente disminuida. García Martín, por su parte, aprovechó la ocasión para recordar irónicamente que el ministro se presenta como un censor en cuestiones culturales, cuando Madrid, según él, es el verdadero defensor de la cultura y de los creadores.

Desde la Consejería de Cultura se ha aclarado que la colaboración con el Círculo de Bellas Artes continúa bajo un nuevo modelo que fomenta la colaboración a través de proyectos específicos. En redes sociales, el consejero Mariano de Paco precisó que la participación de las administraciones en la financiación del consorcio del CBA se sitúa en un modesto 4% del total.

Los representantes de la Consejería argumentan que este nuevo planteamiento no significa una disminución de recursos, sino una manera de optimizar la eficiencia económica, enfocándose en financiar iniciativas que tengan un impacto significativo en la ciudadanía, más que destinar fondos a instituciones en particular.