Crónica Madrid.

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FRAVM advierte sobre el creciente envejecimiento del movimiento vecinal en los distritos del sur de Madrid.

FRAVM advierte sobre el creciente envejecimiento del movimiento vecinal en los distritos del sur de Madrid.

En Madrid, la preocupación por el futuro del movimiento vecinal se torna cada vez más evidente. Jorge Nacarino, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ha expresado su inquietud sobre el "envejecimiento alarmante" de las organizaciones vecinales, particularmente en los distritos del sur. La falta de políticas efectivas que promuevan un equilibrio territorial está llevando a un clima de "desgaste y agotamiento" en los aktivistas y comunidades vecinales.

Durante una charla con Europa Press, Nacarino detalló que en áreas que históricamente han tenido una fuerte organización, como Puente de Vallecas, Villaverde y Vicálvaro, se observa una carencia de renovación generacional. Este fenómeno, vinculado al envejecimiento de la población en estos barrios y a la creciente frustración ante una desigualdad que se perpetúa, ha contribuido al desánimo entre los vecinos.

El presidente de la FRAVM reconoció que existe un claro sentido de agotamiento. "Después de años de esperar políticas que nunca llegan, la motivación se diluye", afirmó. Sin embargo, resaltó que, a pesar de este deterioro, están surgiendo iniciativas de revitalización en barrios del centro de la ciudad, donde antes había poca actividad asociativa, como en Retiro, Chamberí o Centro.

Nacarino indica que este resurgimiento se relaciona con el impacto de la turistificación, un fenómeno que trae consigo un aumento en la aparición de viviendas de uso turístico, terrazas y eventos masivos que transforman la vida cotidiana de los barrios. “El movimiento vecinal cobra fuerza porque la comunidad siente que su modo de vida está en peligro. Cuando las decisiones administrativas están alineadas con intereses temporales de negocios, eso impulsa el activismo en áreas que no esperábamos", explicó.

A pesar de la escasa renovación generacional en varios lugares, Nacarino también destacó ejemplos positivos, como en Latina, donde se está realizando un "trabajo significativo". "La dinámica de renovación varía de un barrio a otro. A veces, no está claro por qué sucede, pero hay progreso”, comentó.

Uno de los principales retos para el movimiento vecinal, según Nacarino, es involucrar a la población migrante, que ya representa una parte considerable de la demografía en muchas áreas de la capital. En el barrio de San Diego, por ejemplo, se estima que cerca del 40% de la población es de origen migrante. Si bien algunas asociaciones están avanzando, el líder vecinal admitió que los niveles de participación siguen bajos debido a barreras como la falta de raíces, diferencias culturales y entrenudos internos que obstaculizan la cohesión y el sentido de pertenencia. "Nuestro objetivo es que todos, independientemente de su origen, se sientan parte de la comunidad y se unan a nuestras luchas", declaró.

Con la vista puesta en 2026, Nacarino anunció que la federación está trabajando en una 'Carta por la Convivencia' y en establecer una mesa de diálogo para hacer frente a los discursos de odio, que, a su juicio, están en aumento debido a la creciente influencia de la extrema derecha.

A pesar de los desafíos como el envejecimiento, la falta de relevo generacional, la migración y las desigualdades, el presidente de la FRAVM subrayó que el núcleo del movimiento vecinal sigue firme. "Continuamos defendiendo la calidad de los servicios públicos y fomentando barrios con vida donde se pueda disfrutar de una convivencia digna. Esa esencia permanece intacta", concluyó Nacarino.