Empresa de paquetería pierde 35 adoquines memoriales en Madrid para recordar a las víctimas del nazismo.
En un inesperado giro de los acontecimientos, 35 placas conmemorativas del proyecto Stolpersteine, las emblemáticas piedras que honran a las víctimas del nazismo, se encuentran actualmente perdidas tras un error de logística de una empresa de paquetería. Estas placas, que estaban programadas para un acto de homenaje en Vallecas el próximo mes de abril, nunca llegaron a su destino en Madrid.
Así lo ha dado a conocer Jesús Rodríguez en una entrevista concedida a Europa Press. Junto a su esposa, Isabel Martínez, Rodríguez colabora activamente con la iniciativa Stolpersteine en la capital española, promoviendo la memoria de aquellos que sufrieron durante el régimen nazi.
Rodríguez ha precisado que el paquete, cuyo peso alcanza los 70 kilos, debería haber llegado sin problemas a su casa. "Es sorprendente que, a pesar de ser un envío tan pesado —cada adoquín pesa alrededor de dos kilos—, las placas se hayan extraviado", comentó, manifestando su incredulidad ante esta situación.
El colaborador ha narrado cómo, tras una confusión inicial con la dirección que fue corrección al día siguiente, comenzaron a surgir problemas en el seguimiento del envío. "Durante toda la semana, el estado del paquete mostraba que estaba pendiente de entrega, luego que no se había enviado, y finalmente apareció como entregado, aunque no recibimos nada", agregó con frustración.
Después de varios intentos fallidos de contactar a la empresa de paquetería y presentar reclamaciones, el estado del envío se actualizó inesperadamente, indicando que estaba siendo devuelto a Alemania. "No entendemos por qué un paquete que nunca llegó a nuestro domicilio se envía de vuelta sin que haya una explicación clara", lamentó Rodríguez.
Entre las placas perdidas se encuentran las siete que estaban destinadas a ser instaladas el 28 de abril en Vallecas, en un acto que iba a contar con la presencia del artista alemán Gunter Demnig, creador del proyecto. Rodríguez enfatiza la importancia de su llegada, puesto que el artista viaja desde Burdeos expresamente para esta ocasión, y destaca que ha estado viniendo a España en diferentes ocasiones para rendir homenaje a las víctimas del Holocausto.
La pérdida de estas placas podría poner en riesgo el evento planificado, especialmente para aquellas familias que esperan con ansias este homenaje. "Es un día significativo para ellas, y no sabemos si contaremos con las piedras", expresó Rodríguez, visiblemente preocupado.
En un esfuerzo por salvaguardar el homenaje, Rodríguez ha estado en contacto con el equipo alemán para rastrear el envío o, en caso de no poder recuperarlo, fabricar las placas necesarias para la ceremonia. "Tememos que las piezas se hayan perdido para siempre", insistió.
Hasta la fecha, Madrid ha visto la instalación de 112 Stolpersteine, y estas placas en Vallecas serían las primeras en este distrito. La Junta Municipal de Puente de Vallecas ha respaldado la iniciativa con el apoyo de todos los grupos políticos, a excepción de Vox, que optó por abstenerse en la votación.
El programa Stolpersteine fue iniciado en 1997 por Gunter Demnig en el barrio de Kreuzberg en Berlín, con el objetivo de conmemorar a las víctimas del Holocausto. Consiste en la colocación de pequeños adoquines de cemento, acompañados de una placa de bronce que contiene información sobre la persona homenajeada, situados en el último domicilio conocido de los deportados.
Rodríguez explicó que estas placas se instalan en lugares con significado para las víctimas, a diferencia de otros memoriales. "Es una forma muy cercana de recordar a los que han sufrido, al ubicarlas en los espacios donde vivieron", subrayó.
Desde su inicio, más de 122.000 de estas piedras han sido colocadas en diversas ciudades de Europa, consolidándose como uno de los proyectos de memoria histórica más relevantes en el ámbito internacional.
La primera Stolpersteine en Madrid fue instalada el 20 de abril de 2019 en la calle Bravo Murillo, y desde entonces el proyecto ha crecido gracias a la dedicación de colaboradores como Rodríguez y Martínez, así como a las peticiones de familiares que buscan honrar la memoria de sus seres queridos.
Rodríguez también destacó la dimensión educativa del proyecto, sugiriendo que esto podría facilitar la creación de rutas por la ciudad que ayuden a compartir la historia de estas víctimas. "Es un homenaje que llega al corazón, al instalarse en la propia calle donde vivieron, lo que enriquece la experiencia para las familias", concluyó.