El transporte público en Madrid impulsa la movilidad durante cortes en la Línea 10 de Metro
Desde el pasado sábado 28 de marzo, los autobuses de EMT Madrid que cubren el tramo cortado de la Línea 10 de Metro, entre Cuzco y Nuevos Ministerios, han registrado un total de 181.000 viajes hasta la fecha, incluyendo la semana de Semana Santa. El día de mayor afluencia fue el sábado, con 49.000 pasajeros, reflejando una respuesta positiva a las medidas de refuerzo en el transporte público madrileño.
Este incremento en el uso del transporte público responde a decisiones políticas del Ayuntamiento de Madrid, que ha priorizado la gestión de la movilidad en un contexto de obras y cortes en infraestructura clave. La interrupción en la Línea 10 de Metro forma parte de un plan de mantenimiento y mejora de la red, aprobado en el marco de la agenda de inversión en movilidad sostenible, y ha generado debate político sobre la planificación y comunicación de estas actuaciones.
El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, destacó que las cifras indican una aceptación favorable por parte de la ciudadanía, anticipando un aumento en el uso del transporte con el inicio del curso escolar y laboral tras Semana Santa.
Para facilitar la movilidad en estos días críticos, el Ayuntamiento ha anunciado la gratuidad en autobuses de EMT y en Bicimad durante martes y miércoles, en un esfuerzo por reducir las congestiones y evitar impactos económicos negativos en el sector del transporte y la movilidad urbana.
El período de Semana Santa también ha supuesto un impulso para el transporte público en Madrid, con un incremento del 5% en los desplazamientos respecto a la misma semana del año anterior, alcanzando más de 8,3 millones de viajes, un dato que refleja la recuperación progresiva del uso del transporte en la ciudad en un contexto de recuperación económica y social post-pandemia.
En un contexto político más amplio, estas acciones se enmarcan en los esfuerzos del Ayuntamiento por promover una movilidad más sostenible y reducir la dependencia del vehículo privado, en línea con las políticas de cambio climático y mejora de la calidad del aire en Madrid, que ha enfrentado desafíos en gestión de obras y movilidad durante los últimos meses.