El incendio en Almorox y Villa del Prado afecta ya a 890 hectáreas, con riesgo por viento
El incendio forestal iniciado en Almorox (Toledo) y que afecta a Villa del Prado (Madrid) ha consumido 890 hectáreas, con 600 en la comunidad madrileña. Aunque los esfuerzos de extinción avanzaron durante la noche, las condiciones meteorológicas adversas, especialmente el viento, mantienen la preocupación en la zona.
El Gobierno regional y las autoridades locales continúan coordinando recursos y acciones en el perímetro afectado. La situación operativa del incendio se mantiene activa, con alrededor de 30 dotaciones de Bomberos y efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), activada a petición de la Comunidad de Madrid. La vigilancia y control de los puntos calientes siguen siendo prioritarios debido a las previsiones meteorológicas.
El impacto en viviendas y viviendas en riesgo ha sido significativo. Unos 1.500 hogares permanecen vigilados, con aproximadamente 30 afectados por el fuego. La propagación se ha facilitado por los cerramientos de arizónicas, que presentan alta combustibilidad, foco de atención en las últimas semanas por las autoridades regionales.
Las evacuaciones han afectado a unos 700 vecinos en la urbanización Encinar del Alberche, muchos de los cuales permanecen en centros de acogida temporales. La gestión de la emergencia se ha centrado en garantizar la seguridad y atender a las personas desplazadas, en un escenario de gran complejidad y riesgo.
Desde el punto de vista político, las autoridades regionales han destacado la colaboración entre comunidades y el despliegue de recursos estatales, como la UME y la Guardia Civil. La situación refleja la necesidad de reforzar los planes de prevención y la gestión de emergencias en un contexto de aumento de incendios forestales en la península.
De cara al futuro, la clave será mantener la vigilancia ante condiciones meteorológicas extremas, potenciar las medidas preventivas y evaluar la gestión de recursos para mejorar la respuesta ante incidentes similares. La coordinación interinstitucional será esencial para reducir la vulnerabilidad de las zonas afectadas y evitar daños mayores.