El 65% de agresores sexuales en Madrid son conocidos por la víctima
Un estudio del Ayuntamiento de Madrid revela que el 65% de los agresores sexuales son personas conocidas por la víctima, en su mayoría hombres. La investigación, presentada a finales de 2025, encuestó a 2.061 mujeres residentes en la ciudad, de entre 16 y 64 años, de las cuales el 13,8% afirmó haber sufrido violencia sexual en alguna de sus formas.
El análisis destaca que la violencia sexual ocurre principalmente en entornos cotidianos y privados, con un 76% de las víctimas señalando que las agresiones sucedieron en su domicilio o en espacios cercanos. Este patrón desafía la percepción común de que los episodios ocurren en la calle o en la noche, y subraya la importancia de abordar la violencia en contextos familiares y de confianza.
El estudio también muestra que la mayoría de los agresores son conocidos, con un 54% de las agresiones perpetradas por exparejas, y un 13% por compañeros de trabajo o estudios. Solo un 28% corresponden a desconocidos, lo que refuerza la necesidad de campañas preventivas centradas en relaciones de confianza y control.
Los tipos de violencia reportados incluyen tocamientos, comentarios inapropiados, miradas lascivas y, en menor medida, agresiones sexuales más severas como el sexo oral o el coito no consentido. La mayoría de las víctimas, un 68%, reconoce tener secuelas tras estos episodios, aunque un 61% no interpuso denuncia, lo que evidencia la dificultad de denunciar en ciertos entornos.
Desde la perspectiva política, estos datos aportan una base para reforzar la legislación y las políticas públicas en materia de protección a las víctimas. La administración local y autonómica deben afrontar la realidad de que gran parte de la violencia sexual se ejerce en espacios familiares y de confianza, y que la prevención debe focalizarse en estos ámbitos.
De cara al futuro, se espera que estos hallazgos impulsen la revisión de protocolos en instituciones, así como campañas de sensibilización dirigidas a reducir la tolerancia social hacia estos comportamientos. La lucha contra la violencia sexual requiere un enfoque integral que abarque educación, justicia y apoyo a las víctimas, en un contexto político que prioriza la igualdad y la protección social.