Cibeles sortea entre 32.715 vecinos los miembros de 3.635 mesas para el 29-N
El Ayuntamiento de Madrid sortea 32.715 posibles miembros de 3.635 mesas electorales para las generales del 29 de noviembre. Claves del proceso.
El Pleno extraordinario del Ayuntamiento de Madrid ha elegido por sorteo informatizado a 32.715 vecinos como posibles miembros de las 3.635 mesas electorales que funcionarán el 29 de noviembre en las elecciones generales al Congreso y al Senado. La sesión, de apenas unos minutos, se celebró en el Palacio de Cibeles.
El procedimiento es el habitual en los procesos electorales españoles. Un programa informático extrae de forma aleatoria los datos de los electores adscritos a cada mesa. Cada mesa necesita nueve personas: un presidente, un vocal primero, un vocal segundo y sus respectivos suplentes. La selección garantiza que el azar, y no la designación discrecional, determine quién participa en el escrutinio.
La magnitud de la operación da una idea de la complejidad logística de unas elecciones en la capital. Madrid tiene 463 secciones censales repartidas en sus 21 distritos y 437 locales electorales. Votarán 2.853.780 personas, de las cuales 2.424.110 son españoles residentes en España y 429.670 son españoles residentes permanentes en el extranjero que ejercen su derecho desde la ciudad.
Para realizar el sorteo se tomó como referencia la mesa con mayor número de electores del municipio, la sección 64 del distrito de Villaverde, con 987 votantes. Este criterio permite dimensionar el reparto de carga y comprobar que el sistema puede absorber los censos más amplios sin alterar la organización general.
El sorteo de mesas tiene una doble función. Por un lado, cumple una exigencia legal de imparcialidad en la composición de los órganos que custodian el voto. Por otro, sirve para que la ciudadanía asuma una responsabilidad cívica concreta: formar parte del engranaje que hace posible la votación. Los designados deben acudir a una formación previa y cumplir sus funciones durante la jornada electoral.
Más allá de la mecánica, el acto se inscribe en un contexto de elecciones generales que concentran la atención política del país. La fiabilidad del proceso depende tanto de la transparencia en la designación como de la capacidad de las administraciones para cubrir todas las mesas. En los próximos días se conocerá el número de designados que aceptan el cargo y las posibles sustituciones necesarias, datos que permitirán valorar el funcionamiento real del sistema.