Calle 30 se transforma en municipal y ahorrará más de mil millones en 15 años, comenzando el 1 de enero.
En una importante iniciativa que dará un giro en la gestión de la movilidad en Madrid, la empresa Madrid Calle 30, encargada de la administración de la M-30, se convertirá oficialmente en una entidad de gestión municipal desde el 1 de enero. La delegada de Obras y Equipamientos, Paloma García Romero, ha anunciado que esta medida permitirá al Ayuntamiento ahorrar más de mil millones de euros a lo largo de los próximos 15 años, respaldada por análisis externos y reportes internos.
El reciente paso que culmina este cambio se formalizó la semana pasada con la adquisición de las acciones del socio privado, Emesa, que ahora queda excluido de la gestión. En un proceso que ha sido cuidadosamente tramitado, se han establecido cinco nuevos contratos de mantenimiento y operación que reemplazarán al actual, vigente hasta el último día del año.
La delegada García Romero expresó su satisfacción con el nuevo modelo, asegurando que se trata de una opción más eficaz y sostenible para la capital. “Este cambio no solo contribuirá a la economía municipal, sino que también asegurará que el nivel de calidad del servicio se mantenga en su máxima expresión”, agregó.
Un aspecto crucial destacado por la delegada es que el personal que ha estado a cargo de la gestión de Calle 30 seguirá siendo parte esencial de la operación, lo que garantiza que la calidad del servicio no se verá comprometida. “Los ciudadanos pueden estar tranquilos, ya que el servicio que recibirán será igual de excelente que el que han disfrutado hasta ahora”, concluyó.
La Junta de Gobierno, liderada por el alcalde José Luis Martínez-Almeida, aprobó el 27 de noviembre la compra de las acciones de Emesa por un monto cercano a 104 millones de euros, un paso decisivo hacia la municipalización total de Madrid Calle 30.
Antes de este movimiento, Madrid Calle 30 era una sociedad de economía mixta, con un 80% del accionariado poseído por el Ayuntamiento y un 20% por la empresa privada. “La meta es elegir la opción más rentable y confiable para el Ayuntamiento, manteniendo un estándar alto en la calidad del servicio prestado”, explicó García Romero en su comunicado.
Desde 2004, el Consistorio asumió la gestión de la M-30, una responsabilidad traspasada por el Ministerio de Fomento. Inicialmente completamente municipal, esta infraestructura se convirtió en sociedad mixta en 2005 con la entrada de capital privado.
Durante estos años, el vínculo entre el Ayuntamiento y Madrid Calle 30 se ha gestionado a través de un contrato integral, separando la operación y mantenimiento, que recaía en otra relación contractual con Emesa. Aunque ambos contratos tienen vigencia hasta 2040, la opción de compra del capital privado ya estaba contemplada y se ha concretado antes de lo previsto, acelerando la transición a un modelo completamente municipal.
El Ayuntamiento considera a la M-30 como la infraestructura de movilidad urbana más crucial de España, abarcando un anillo de 32 kilómetros, de los cuales 22 son al aire libre y el resto subterráneo, convirtiéndola en la red de túneles carretera urbana más extensa de Europa. Además, la M-30 es la ruta más transitada del país, registrando 375 millones de desplazamientos y 487,5 millones de usuarios durante el año 2024.
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