Almeida reconoce que no se subiría tranquilo al AVE Madrid-Andalucía
Almeida admite que no se subiría tranquilo al AVE Madrid-Andalucía, suspendido hasta el 12 de diciembre, en plena polémica ferroviaria y huelgas.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, admitió que no viajaría con tranquilidad en alta velocidad, en la misma línea que el presidente andaluz, Juanma Moreno. La declaración se produce en un momento de suspensión del servicio entre Madrid y Andalucía hasta el 12 de diciembre y de convocatoria de huelgas ferroviarias.
Las declaraciones se emitieron en una entrevista en Antena 3. Almeida distinguió entre la seguridad objetiva y la subjetiva del transporte. Según explicó, la percepción de seguridad es la que le dificulta subir a un tren, aunque reconoce que los retrasos y las paradas forman parte de la experiencia habitual de quienes viajan con frecuencia.
El contexto es delicado. La línea Madrid-Andalucía acumula problemas recientes, entre ellos los que rodearon el accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, que marcaron el debate sobre la seguridad de la red. Que dos dirigentes del Partido Popular expresen públicamente cautela ante el AVE supone un elemento político relevante en la gestión del sector.
Almeida también se pronunció sobre la huelga general convocada para el 11 de noviembre. Cuestionó que este tipo de movilizaciones se dirijan ahora contra la oposición y no contra el Gobierno, y pidió a los sindicatos que reconsideren la conveniencia de mantenerla. Las huelgas ferroviarias previstas para los días 10 y 12 añaden presión a una agenda ya tensa.
El impacto no es solo político. La suspensión de la línea coincide con la Navidad y los puentes, periodos de alta movilidad, y afectará a viajeros y al comercio vinculado a los desplazamientos. El alcalde reconoció que esta situación tendrá efectos económicos en las relaciones comerciales entre territorios.
Por último, Almeida recordó a Fátima Báñez, exministra y compañera de partido, fallecida en el accidente ferroviario de Toledo. La figura de Báñez ha centrado parte del homenaje público de su formación. El episodio reabre el debate sobre la seguridad ferroviaria y la capacidad de respuesta de la política ante las crisis del transporte, un asunto que previsiblemente seguirá en la agenda durante las próximas semanas.