Accidente en Urda: dos trenes chocan en Toledo y las cifras de fallecidos siguen sin confirmar
Al menos diez muertos tras chocar un AVE de Renfe y un Iryo en Urda (Toledo). Investigan por qué fallaron los sistemas de señalización.
Al menos diez personas han muerto tras el choque entre un tren AVE de Renfe y un Iryo en la línea de alta velocidad entre Los Yébenes y Urda, en Toledo. Así lo ha confirmado la portavoz del Gobierno de Castilla-La Mancha, Esther Padilla. Sin embargo, estimaciones preliminares sobre el terreno elevan la cifra hasta medio centenar, un dato que todavía no ha sido validado oficialmente.
El siniestro se produjo a las 8.54 horas de este miércoles. Según la información disponible, el AVE 2080, con salida de Madrid y destino Sevilla, colisionó con el Iryo 6076, que circulaba por delante. El impacto provocó el descarrilamiento de los dos últimos vagones del convoy de Iryo. La secuencia de los hechos es el punto central de la investigación que ahora se abre.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, se desplazó al centro de control H24 de Adif en Atocha para reunir la información disponible antes de comparecer ante los medios. Adif, por su parte, ha habilitado puntos de atención a los afectados en las estaciones de Atocha, Sevilla-Santa Justa y Córdoba Julio Anguita, previstas como destino del AVE de Renfe.
La cuestión que más preocupa a técnicos y especialistas es cómo pudo producirse un alcance en una línea equipada con sistemas de señalización diseñados precisamente para evitarlo. Estos sistemas avisan al maquinista del tren que circula detrás cuando hay un convoy detenido delante, e incluso pueden activar frenado automático. Además, el centro de control registra en tiempo real la ocupación de cada tramo, de forma que un tramo ocupado no debería recibir otro tren. Determinar por qué esas barreras no funcionaron será clave para explicar lo ocurrido.
Más allá del balance inmediato, el accidente reabre el debate sobre la seguridad de la alta velocidad en España, una red que se ha expandido rápidamente en los últimos años con la entrada de nuevos operadores privados. La convivencia de Renfe e Iryo en las mismas vías obliga a reforzar la coordinación técnica y la supervisión regulatoria. En los próximos días, la investigación oficial, las comparecencias en el Congreso y los posibles cambios en los protocolos de seguridad marcarán la respuesta política a una de las tragedias ferroviarias más graves de la historia reciente del país.